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Fomentando el amor por la lectura

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Imagen: Ediciones Urano de España

Hoy en día, para las mamás es difícil de cuantificar la presencia de recursos y nuevas tecnologías para el aprendizaje. Somos testigos (asombrados) de cómo nuestros nenés aprenden desde muy pequeños a usar tablets y móviles, siguiendo iconos e imágenes, mucho antes incluso de que aprendan a leer. Y si bien yo estoy a favor de que, según la edad, tengan acceso a estos innovadores recursos, mucho me empeño también en que no descuidemos la lectura como disfrute.

Fomentar la lectura en los nenés es más sencillo si les acostumbramos a leerles desde pequeños. Luego, ya podrán ellos comenzar a leer cuentos cortos y divertidos, que lograrán que estén atentos y disfrutando hasta que acaben la lectura. Para mí son ideales los cuentos que -aunque cortos- traen muy clara la moraleja. Y son infaltables en las estanterías esos cuentos tradicionales que todos hemos leído en nuestra infancia y que comparten valores esenciales.
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Imagen: Ediciones Urano de España

Quizás por mi amor por los libros es que me encanta que haya quienes siguen apostando por la lectura infantil. Ediciones Urano de España acaba de lanzar este mes de Octubre su sello infantil: Uranito. El fondo editorial, que fue creado en Argentina hace 6 años, cuenta con más de 200 títulos dirigidos a niños de 0 a 13 años, editando diferentes géneros literarios.

El sello trae tres colecciones, para diferenciar los títulos según la edad de los peques a los que van dirigidos: la bebeteca, para estimular a los nenés de 0 a 4 años; la de Álbum Ilustrado, para peques desde los 4 años, con libros que cuentan historias donde las imágenes son las protagonistas; y la categoría de Novelas, dirigidas a niños a partir de 7 años, cuyos títulos pertenecen a series de libros protagonizadas por los mismos personajes.

De la colección Álbum Ilustrado se han hecho ya los primeros lanzamientos: “El poder de la imaginación de Henry”, “Josefina”, “Me haces feliz” y “El ombligo de Herbert”. Para noviembre tienen previsto sacar a la venta “10 ovejitas” y “¿qué tienes en tu pañal?” de la colección para los nenés más pequeños, “Mi mejor amigo” de la colección Album Ilustrado y también “Tafiti y su viaje al fin del mundo” de la colección de novelas, para los mayorcitos.

Enhorabuena para Ediciones Urano y Uranito. Un lanzamiento muy a tiempo para que las mamás podamos explorarlos con los nenés en los días festivos  de diciembre.

A veces los papás nos equivocamos sin querer

A veces los papás nos equivocamos sin querer. La verdad es que criar nenés requiere de reflexión y autoexamen. No constante, sino diario. Y como humanos que somos, lógicamente tenemos siempre oportunidades de mejora.

Una de estas tardes en el parque un padre le decía a un pequeño de no más de 4 años: “colócalo bien, así no, colócalo bien”. Estaban frente a la fuente y el peque no atinaba a colocar el cubo correctamente para que el chorrito de agua acertara en el recipiente. El nené miraba a su padre desconcertado, como buscando pistas para entender lo que estaba haciendo mal. Y el padre aún no caía en cuenta de que el nené no tenía la menor idea de cómo “colocarlo bien”.

¿Cuántas veces no nos pasa eso a todos? Obviamente el hombre no pretendía ponersela difícil a su pequeño. Es solo que él ya tiene perfectamente archivado en su cerebro que cuando el chorrito tiene más presión el cubo va más lejos… o que si la fuente está muy alta debe acercar el cubo para que no salpique tanto. Cosas que ahora nos parecen lógicas de más, e incluso tontas, pero que debemos recordar que nuestros peques a lo mejor aún no lo han aprendido porque no han tenido la oportunidad de tanta interacción con esas situaciones como la hemos tenido nosotros.

Ese día recordé que yo solía decir a menudo a mis pequeños cosas como “cuidado”. Mi pequeña, sobretodo, me preguntaba: ¿cómo que cuidado mamá? Y claro, uno dice cuidado porque se siente ante un peligro inminente, pero según la situación puede variar. Cuidado puede significar “no te subas ahí que te puedes caer” o “no botes la pelota aquí porque se puede ir a la calle” o “fíjate en el bache de la acera no te vayas a caer”. Con mis hijos he tenido que reaprender cómo comunicar muchas cosas, buscando ser lo más clara y concisa en mis instrucciones y en mis explicaciones.

Y, la verdad, aunque siempre estoy evaluando cómo decir las cosas, aún se me siguen pasando detalles. De vez en cuando se me escapa un “así no, hazlo bien” o un “mucho cuidado con eso”. No es fácil reaprender cómo comunicarse, porque uno tiene sus frases hechas y las usa muy a menudo… pero estoy convencida de que vale la pena trabajarlo. Lo bueno es que la mirada de mis hijos, buscando pistas sobre la instrucción que les doy, siempre me hace caer en cuenta de lo ambiguo del mensaje e, inmediatamente, trato de explicarme mejor.

Enseñar con el ejemplo

Creo que a todos los padres nos pasa. Siempre queremos que nuestros hijos tengan todas nuestras virtudes y ninguno de nuestros defectos. Supongo que es normal, precisamente por lo mucho que los queremos, porque deseamos intensamente imprimirles en un chip todo cuanto hasta hoy nos ha sido útil y eliminar cualquier cosa que no nos haya servido tanto.Pues esta travesía de ser madre, que me ha hecho revisarme, evaluarme, aprender y desaprender… me ha hecho también recordar lo que siempre me ha dicho mi mamá: cree en hechos y no en palabras. ¡Nada más cierto! Y parece que eso los peques sí lo trajeran instalado en su disco duro desde que nacen.

Supongo que esto también nos pasa a todos. Todo cuanto hago, mis hijos lo hacen. Todo cuanto pido y no hago… puedo pedirlo mil veces, y me quedaré afónica de pedirlo, porque rara vez se hace.

Así que he decidido a partir de ahora enseñar con el ejemplo. Y si tengo un hábito que no quiero que ellos tengan… ¡Pues qué mejor momento para corregirlo que éste! Después de todo, si ser mamá me ha hecho querer ser mejor persona, ayudar a construir una mejor sociedad y trabajar incansablemente por la felicidad de mis hijos… creo que el esfuerzo de cambiar algunas cosas bien vale la pena!

¡Hagamos galletitas de búho mami!

Una cosa que me encanta hacer con los peques, es involucrarlos en actividades cotidianas que además los ayude a valorar el fruto de su esfuerzo. La cocina, para el que le gusta, pudiera ser un espacio ideal… pero para mi, que soy un poco angustiosa con los temas de seguridad (que no se quemen, que no se corten, que no se pillen con el tenedor) no es la primera opción. No obstante, como mamá de una nena que ADORA jugar a las cocinitas, he tenido que ingeniármelas y por eso acá comparto con todas las mamás una receta fácil, sin horno (más que unos segundos del microondas), y sin necesidad de utensilios que puedan ser complicados de manipular por los nenés. La idea la he encontrado en varias páginas de internet. La forma de ensamblar los búhos la he modificado un poco, sólo para que sea más fácil de armar y más resistente si hay que transportarlo a algún lugar.

Los ingredientes:

  1. Un paquete de galletas oreo.(Rinde para unos 7 búhos aproximadamente)
  2. Un paquete de Galletas María. (Sólo necesitaremos una galleta por cada Búho, así que no hace falta el paquete entero, si tenemos uno empezado en casa igual sirve)
  3. Chocolate de leche (Cualquiera fácil de derretir, mejor si no tiene ningún tipo de relleno)
  4. Discos de chocolates de colores (Acá echaremos a volar nuestra imaginación)

La preparación
Paso 1: Separar la galleta oreo. Debemos tener especial cuidado en no partir las galletas y en lograr que la cremita blanca del relleno de quede en una sola de las dos galletas que estamos separando.

Paso 2: Dividir en dos la Galleta Oreo que no tiene crema. Tratemos de lograr que al partirla, logremos dos mitades bastante iguales. De todas formas, por cada Búho necesitamos dos galletas con cremita blanca y sólo una dividida en dos de las sin cremita, así que si no nos queda bien la división a la primera siempre tenemos la posibilidad de un segundo intento.

Paso 3: Armar la base de la cara del Búho sobre la Galleta María
Tomaremos dos Galletas Oreo con cremita blanca para hacer los ojos del Búho. Para que se peguen las Galletas Oreo de la Galleta María, usaremos el chocolate de leche (derretido previamente en el microondas) como pega. La Galleta Oreo sin cremita blanca, previamente partida en dos mitades, servirán para hacer las orejas del Búho. Las fijaremos también sobre la Galleta María con chocolate de leche derretido. Con los discos de chocolate de colores haremos las pupilas de los ojos. Igual los “pegaremos” sobre la cremita de la Galleta Oreo con más chocolate de leche derretido. Para hacer en pico del Búho, usaremos otro disco de chocolate, sólo que este lo colocaremos perpendicular a la galleta María y así lo haremos aún más tridimensional. También lo fijaremos con chocolate derretido. Entre pieza y pieza que vamos fijando con chocolate derretido es conveniente esperar un par de minutos, para que el chocolate endurezca de nuevo y la pieza quede perfectamente fijada.

Y listo! Ya no nos queda más que servir y a comer las galletas de Búho!  Que les aproveche! 🙂

 

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