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España para el 2066: disminuirían los nacimientos y la cantidad de mujeres en edad fértil

Imagen INE Proyecciones de Población 2016–2066

De acuerdo con el informe de Proyecciones de Población 2016–2066 publicado por el INE (Instituto Nacional de Estadística de España) el 20 de octubre de 2016, de mantenerse las tendencias demográficas actuales, España perdería 5,4 millones de habitantes para el 2066.El porcentaje de población de 65 años y más, que actualmente es de 18,7%, alcanzaría el 25,6% en 2031 y el 34,6% en 2066.

Según las tendencias demográficas actuales, la población de España aumentaría un poco en 2016, pero de 2017 en adelante se pronostica un descenso ininterrumpido en todo el periodo proyectado. Así, en 50 años, el descenso poblacional sería de más de 5,3 millones de habitantes.

Imagen INE Proyecciones de Población 2016–2066

Imagen INE Proyecciones de Población 2016–2066

La reducción de la población se debería, en mayor parte, al progresivo aumento de las defunciones y a la disminución de los nacimientos. El número de nacimientos seguiría reduciéndose en los próximos años, continuando con la tendencia iniciada en 2009. Entre 2016 y 2030 nacerían un 22,0% menos de niños que en los 15 años previos. Para 2031 la cifra anual de nacimientos sería un 19,5% menor que al día de hoy.

Imagen INE Proyecciones de Población 2016–2066

Imagen INE Proyecciones de Población 2016–2066

La proyección contempla, sin embargo, que la fecundidad de las mujeres mantenga una pequeña tendencia al alza. Luego, el número medio de nenés tenidos por cada madre sería de 1,36 para 2031 y de 1,38 para 2066, frente al 1,33 actual. La edad media de ser mamá, que hoy se encuentra en 31,9 años, crecería paulatinamente, hasta acercarse a los 33 años al final del periodo proyectado.

El descenso en los nacimientos vendría determinado, principalmente, por la reducción de la cantidad de mujeres en edad fértil. Concretamente el número de mujeres entre 15 y 49 años bajaría en 1,8 millones (un 16,6%) en 15 años, y en 3,5 millones en 50 años (un 32,7%).

La esperanza de vida al nacimiento alcanzaría entonces los 83,2 años en los varones y los 87,7 en las mujeres para 2031. Esto supone una ganancia respecto a los valores actuales de 3,3 en los chicos y de 2,3 años en las chicas. En 2065, de mantenerse la tendencia actual, la esperanza de vida de los hombres superaría los 88,5 años y la de las mujeres los 91,6 años.

Frente al descenso de la natalidad y el envejecimiento poblacional que se evidencia en la proyección, en España habría más defunciones que nacimientos durante los próximos 50 años.

Fuente (consultada en Octubre de 2016): INE y su informe Proyecciones de Población 2016–2066 publicado el 20 de octubre de 2016.

 

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La tecnología cambia nuestra vida… ¡Y de qué manera!

Recuerdo que mi abuela nos contaba que iba al río, en caballo, para lavar la ropa. Y a mí no me entraba en la cabeza como había sobrevivido con tres hijos sin lavadora.
Me imagino que lo mismo le pasará a mis nenés cuando tengan edad para entender que cuando su mamá era pequeña la gente no tenía móviles. Y ubicar a la gente dependía de la puntualidad para asistir a una cita o conocer las rutinas de otros para lograr encontrarlos.

Así, hay varios inventos de la tecnología que me han hecho a mí la vida más fácil, especialmente desde que soy mamá y se multiplican las tareas mientras parece que el tiempo se reduce 🙂

Mi descubrimiento número 1: El robot aspiradora
Recuerdo que cuando mi esposo me lo mencionó, de entrada no le creí mucho. Pensé que igual no era gran ayuda o si la era el precio era completamente inaccesible. ¡Y vaya fallo! Me equivoqué de plano en ambas cosas.

Mi esposo, que conoce perfectamente mi cara de incredulidad aunque no emita yo ninguna palabra al respecto, buscó enseguida vídeos en YouTube para mostrarme cómo había gente que ya la estaba utilizando y se mostraba complacida. Gente en sus casas, personas comunes y silvestres como nosotros, que no eran parte de un spot publicitario para una marca. También vi muchos gatos subidos sobre los robots paseando por las casas 😊

Así fue como mi esposo y yo comenzamos a ver varias marcas, comparar funciones y precios, planificar el presupuesto (vamos que no es impagable pero tampoco es que te la regalan, así que hay que apartar un dinerito para la inversión) y algunos meses después la compramos.

El día que ese robot llegó a mi casa, mi esposo y yo parecíamos nenés con juguete nuevo. Colocábamos “sucios” a propósito en el camino del robot aspiradora para comprobar su eficacia. Y sí, vaya que en cada prueba fue muy eficaz.

Nos sorprendió como el robot se aprendía el área de la casa que iba a limpiar, cómo no chocaba contra nada, cómo no se caía en los escalones y cómo no dejaba ningún sucio en su camino. Nos sorprendió también que es más silenciosa que una aspiradora común y que puedes programarla para que “haga su trabajo” todos los días a determinada hora 😁

Nosotros adquirimos un modelo de la marca iRobot. Cuatro años después tuve la oportunidad de conocer a su inventora en el CES 2013 celebrado en Las Vegas, en una charla dada por mujeres que habían creado dispositivos muy exitosos. Una mujer tan sencilla como evidentemente inteligente. Y saben cuándo le surgió la idea? Pues pensando en las mamás! Su madre siempre le había comentado que ese era el robot que necesitaba que inventara… algo que todas las madres entendemos viendo que nuestras tareas se multiplican y las horas del día siguen siendo exactamente las mismas. Así, decidió (sabiamente!) utilizar sus conocimientos de robótica para diseñar un equipo automatizado que nos ayudara en las ineludibles tareas de la casa. Porque cuando tienes nenés pequeños tu ducha o tu almuerzo puede esperar hasta que venga tu madre a darte una mano o cuando llegue tu marido… pero la limpieza de la casa, eso es algo que no queremos hacer esperar. 😉

Memoria colectiva digitalizada

Mis nenés cantan todo el día. Cantan para responder mis preguntas. Cantan mientras juegan con sus muñecos. Cantan porque están felices. Cantan porque alguna frase les sonó al estribillo de una canción… cantan, cantan y cantan 🙂

Cuando un día me detuve a reflexionar sobre todo lo que cantan me di cuenta de que su padre y yo somos un tanto (¡más bien bastante!) así. Mamá un poco más, sin duda alguna. Y recordé entonces que de pequeña mi madre me llamaba Cantaclaro. Cantaclaro es una novela del célebre escritor venezolano Rómulo Gallegos, cuyo protagonista es precisamente un cantor del llano.

Fue recordar esto y llamar de vez en cuando a mis nenés Cantaclaro también, con un sabor mágico en la boca. Para mí la música, en todas sus versiones, revela mis estados de ánimo. Y cuando estoy feliz es cuando más me engancho en ella. Tal como hacen mis hijos hoy.

Cuando eran más pequeñitos, repetían algún estribillo que mamá les enseñaba y ya. Pero hoy, que saben que eso que yo canto no suena en la radio, me preguntan: “¿Mamá y quién canta eso?” “Mami, ¿esto es de cuándo eras pequeñita?” “¿Mamá este señor te gustaba más que Franco de Vita?”. Sí señor, gracias a youtube mis hijos han conocido a mis artistas favoritos en todas sus etapas. Confieso también que les he enseñado hasta un par de canciones de publicidades televisivas que marcaron un hito en mi generación 😛

Y hablando de generaciones, gustos y modas… hasta ahora me doy cuenta cómo youtube ha archivado digitalmente parte de nuestra memoria colectiva. Cuando mis hijos me preguntan qué canto o cuál publicidad era esa, voy directamente a youtube y se las reproduzco antes sus ojos tan abiertos como maravillados. Tenemos, todos, la sensación de un viaje en el tiempo. Es obvio que las técnicas van avanzando y tanto la imagen como los sonidos muestran las arrugas del material… pero qué maravilloso es poderles enseñar esas cosas tal y cómo yo las vi. A veces me cuesta trabajo sacar los recuerdos de mi mente para explicárselos, especialmente con las canciones porque mi gusto desmesurado para la música es inversamente proporcional a mi talento como cantante… 😛 pero desde que echo mano de youtube la experiencia es completamente diferente.

Cuando mi hija me oye alguna canción que no me había oído antes me dice con tanto amor como sinceridad: “a ver mami, trae tu móvil y vamos a ver cómo era esa canción de verdad”. Como ya he dicho, solo en mi mente me escucho igual a mis cantantes favoritos. 🙂 Luego sorprendo a mis nenés repitiendo algún pedacito de esas canciones correctamente y me siento feliz. Aunque yo no sea capaz de cantárselas como quisiera, sí puedo mostrárselas de inmediato en mi móvil. Y en esos momentos recuerdo también cómo mi abuela cantaba las canciones que a ella le encantaban de joven para que mi profesora de órgano las buscara en sus libros de partituras y me las enseñara. Las historias se van repitiendo. La diferencia, claro está, es que mi abuela tenía una voz privilegiada. Yo, a Dios gracias que puedo recurrir a youtube.

Todo se queda en ellos

Soy una madre enamorada. Enamorada de mis hijos y de ser mamá. Adoro pasar el tiempo con mis hijos. Y sí, dan trabajo, bastante. De tanto en tanto tengo que volverles a meter en el carril, lo confieso. Pero es tan alucinante redescubrir la vida con ellos, que lo no tan sencillo siempre queda fuera del balance de mi día.

La nena es súper mona: todo es un cariño, todo es suavecito, todo viene con una palabra dulce. El niño es un terremoto: todo es correr, saltar, reír a carcajadas. Cada uno, con sus particularidades, dan balance a mi vida. Y todos los días del mundo se los hago saber. No me canso de decirles que me hacen feliz. No paro de decirles cuánto los amo. No dejo de reírme con cada una de sus ocurrencias o sus travesuras. No dejo de darles besos y abrazos apretados. Siempre los sorprendo para hacerles cosquillas.

Y aunque a veces creas que por ser pequeñitos no internalizan lo que les dices… créeme, no es así. Cada palabra les llega. Todo lo que haces y dices se queda en ellos. Yo siempre les repito que si hubiera podido explicarle a Dios exactamente cómo quería a mis pequeños, no podría habérmelos mandado mejor. Que amo los días sin clases para estar más tiempo con ellos. Y que algo bueno debemos haber hecho papá y mamá en la vida para que Dios nos haya premiado con estos dos seres que nos hacen tan felices.

Una de estas mañanas mi princesa ayudaba pacientemente a su hermano menor a usar un juguete nuevo y le celebraba emocionada cuando lo logró. Yo me acerco a reforzarle esa actitud y le pregunto: ¿cómo haces para ser tan buena? Y ella, con sus cortos cuatro años me respondió: “Recuerda mamita… Dios me mandó así, para hacerte feliz”.