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Compartiendo nuestra vida con unos traviesos pedacitos de nosotros mismos…

Propósitos de año nuevo (como mamá)

NuevoAño

Imagen propiedad de mamás y nenés

Como muchos, cuando comienza un año nuevo hago una pequeña revisión de dónde estoy y hacia adónde quiero ir. Me doy tiempo para analizar los triunfos y para reflexionar sobre aquello que no logré concretar. Últimamente, he pensado que haciendo un plan con estrategia para cada una de estas pequeñas metas personales, con un cronograma de revisión sobre los hitos que se vayan alcanzando podrá ayudarme a concretar una mayor cantidad de retos personales… porque es verdad que no son pocos los que se me quedan en el papel.

En el rol que mas disfruto, como mamá, la lista de lo que quiero hacer es interminable. Comencé por enumerar todas las cosas que quería hacer y me di cuenta que el año no tenía suficientes días para lograrlos todos por muy fuerte que trabajase por ello. Viendo una y otra vez la lista, un poco frustrada y otro poco resignada, me di cuenta de que cada actividad tenía un objetivo muy claro y muy importante para mí, y que si  lograba clasificarlas en objetivos más generales quizás podría tener una lista mucho más alcanzable que me hiciera sentir casi tan feliz como si hubiera completado el listado entero.

En este sentido, he resuelto finalmente que este año quiero trabajar con mis hijos en actividades que apunten preferentemente a alguno de los siguientes objetivos:

1.- Quiero que hagan deporte y lo disfruten. El deporte que quieran. Sin creerme que tengo que convertirlos en atletas, pero sí emocionándolos en la práctica. Y quiero que lo hagan para que, poco a poco lo incluyan en su estilo de vida. Quiero que de mayores les haga falta hacer deporte, porque lo disfrutan. Al final, hacer ejercicio les ayudará hoy y mañana a mantenerse saludables y sentirse bien.

2.- Quiero acercar a mis hijos a las matemáticas y a la ciencia en general de una forma divertida. Quizás peco de ilusa, pero creo que muchos peques quieren ser futbolistas o cantantes porque son las cosas que continuamente se promocionan como profesiones chulas. Quiero que mis hijos se acerquen a la ciencia desde la importancia que tiene su desarrollo, desde lo maravilloso y útil que es para la humanidad. Quiero que se sientan capaces de usarla, sin temor, y lo disfruten.

3.- Quiero que se acerquen a la tecnología y a los métodos tradicionales a partes iguales. Porque ambas cosas pueden aportarles en su desarrollo. Porque ambas son útiles e importantes. Porque una no suplanta a la otra y pueden convivir sin problema.

4.- Quiero que mis hijos comprendan que todo lo importante en la vida requiere esfuerzo. Que nada  en la vida llega por pura suerte (o casi nada, porque es verdad que más de uno se lleva la primitiva ;)). Quiero que sepan, además, que no hay nada más delicioso que conseguir una meta después de habértela currado. Y que entiendan que cada tarea, por pequeña o aburrida que sea, seguro te acerca más a una gran meta.

5.- Quiero que sepan que los amo. Que estoy allí para ellos. Siempre. Que me hacen feliz cada día y cada minuto. Que me da igual si van a ser ingenieros o artistas, porque yo sólo deseo que sean unas personas de bien y sean felices. Que los amo con toda mi alma, que no los cambiaría por nada en el mundo y que les agradezco todo lo que me han enseñado. Gracias a ellos no sólo aprendí a cocinar, a ser paciente o a ser mejor persona, que ya es bastante… creo que lo mejor que me han dado es enseñarme que puedo ser feliz cada día… unos más y otros menos, pero siempre feliz y agradecida por lo que somos como familia. Trabajo por esto desde el día que supe que estaba cada uno de mis nenés en mi vientre, pero creo que es algo por lo que hay que  seguir trabajando cada día.

Ahora me toca tratar de equilibrar, partiendo de aquel interminable listado, más o menos la misma cantidad de actividades para cada uno de estos propósitos. Luego también me toca tratar de poner pequeñas metas en cada actividad que nos lleven a conseguir el gran propósito que habremos trazado para final de año, e irlos revisando de tanto en tanto para enderezar el timón cada vez que nos salgamos un poco del rumbo. Pero ya con esta columna vertebral para organizarlo todo seguro me será un poco más sencillo, y a final de año seguro estaré mucho más complacida que años anteriores.

 

 

 

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Preparándonos para las fiestas

Para mí las navidades empiezan en noviembre. En noviembre empiezo a remozar algún rinconcito de la casa, a coordinar con los familiares cuándo y dónde compartiremos, a pensar qué podemos comer especial en nochebuena o en nochevieja… pero lo que más hago es soñar despierta con la carita que se les queda a los nenés cuando reciben sus regalos. Por eso, también en noviembre comienzo a trabajar en los regalos, primero los  de mis hijos y mis sobrinos y enseguida también los de mis familiares.

Tengo tres sobrinos en puntos  distintos del planeta. Y tengo dos hijos a quienes obsequiar. Así que mientras estoy en casa, comienzo a dejar encendida la tele en algún canal infantil cuando los niños están en el cole para ver los anuncios. También guardo todos los catálogos de juguetes que van cayendo en mis manos y luego los voy revisando. Así me entero un poco de lo que está de moda, qué novedades hay y puedo saber -sin preguntar a mis nenés– de qué juguetes conversan los peques en el cole 🙂

Y comprar los regalos  que vaya a comprar (para toda la familia) lo hago también en noviembre. Así me ahorro estrés, porque siempre en las fiestas hay algo que falta a última hora. Me evito el no poder aparcar porque los centros comerciales y las jugueterías estén a tope en diciembre. Me salto el mal rato de tener que ir a más de un sitio porque lo que quiera comprar  se haya agotado. Me disfruto las compras, por poder escoger los regalos con calma. Y, además, también me suele salir un poco mejor de precio hacerlo con tiempo. Sobretodo cuando empiezo  mediados de noviembre y logro pillar buenas promos, como el black friday de las tiendas con página web o de amazon, por ejemplo .

No siempre logro hacer las cosas con tiempo, pero los regalos de las fiestas de navidades y reyes casi me lo impongo desde que logré hacerlo la primera vez. Es mucho lo que me hace más sencilla mi vida como mamá. ¿Vosotros cómo os preparáis? ¿Qué lográis hacer con tiempo?

La difícil tarea de acertar con los regalos para los nenés

 

 

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Hoy en día, con tanta disponibilidad de juguetes maravillosos, a veces es complicado acertar con los regalos para los nenés. No es tarea sencilla y, como nos pille con prisas, se nos hará aún más cuesta arriba.

Pensando en esto, poco a poco he ido creando una lista con detalles que me han sido útiles y que espero también puedan ayudaros a regalar la más grande de las sonrisas al nené -y a la mamá– a quien obsequiamos algo:

1.- Revisa con sus padres que el juguete que estemos pensando en regalar no lo tenga aún ni nadie haya comentado que va a dárselo. Nada más frustrante que recibir algo que ya tienes, por mucho que te guste.
2.- Intenta no regalar ropa a menores de 5 años, a menos que hayamos recibido una instrucción precisa de hacerlo o sea algo de su personaje favorito. Los pequeñines se ilusionan muchísimo con juguetes, incluso con los más sencillos… pero eso no siempre les sucede con la vestimenta, sobretodo a los varones.
3.- Si el juguete que vas a obsequiar requiere baterías, revisa que las incluya o compra unas para colocárselas al momento de abrirlo. Los nenés tienen la ansiedad de utilizar sus obsequios desde el mismo instante en el que los reciben, por lo cual es vital asegurarse de que lo pueda disfrutar con los componentes que requiera.
4.- Es muy útil dejarse guiar por la edad recomendada en el juguete a regalar, fijándose que corresponda con la edad del nené que lo va a recibir. Detrás de esas recomendaciones de edades de juego hay estudios que van desde seguridad hasta intereses, y nos pueden ayudar a tener mejores posibilidades de acertar con el obsequio que vamos a hacer.
5.- No olvides envolver el regalo. Un obsequio envuelto refleja el deseo de dar una sorpresa y las ganas de ver la expresión del sorprendido al descubrir lo que le entregas.

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