Hace cuatro años que te vi por primera vez

NacimientoAntes de que estuvieras en mi vientre ya te amaba. Soñaba contigo. Con tus risas y tus travesuras. Con tus juegos con tu hermano, antes de que tampoco él hubiera llegado. Porque siempre los soñé. Y ya entonces tenían sus nombres.

Desde el día en que supe que estaba embarazada sabía que tú serías la primera en llegar. Te llamé por tu nombre cada día que estuviste dentro de mí. Soñé infinitas veces con tus hermosos ojos grandes antes de verlos. Y aún en mis mejores sueños me quedé corta con tu belleza. Y más allá de tu belleza, me quedé corta con tu ternura. Con el amor que emanas y que inspiras. Con tu capacidad para hacerme sentir que cada día vale la pena. Con tu magia para hacerme sentir que a tu lado no hay sacrificios ni tareas duras, porque todo contigo es una aventura y siempre estará tu sonrisa de recompensa.

Te amé solo con desear que llegaras, aún antes de tenerte dentro de mí. Y cada mañana me sorprendo al descubrir que te amo más. Porque no solo amo tu esencia, amo todo lo que te rodea. Adoro todo lo que haces, lo que aprendes, lo que descubres y lo que me enseñas.

Contigo mi vida cambió de plano. Mis intereses, mis sentimientos, mi forma de enfrentar las situaciones. Todo. Sin proponértelo, me hiciste descubrir la felicidad en toda su intensidad. Me haz hecho sentir que el mundo se detiene para verte bailar. Y me hiciste descubrir que soy capaz de detener el mundo si tú me lo pides, o incluso sólo si siento que lo necesitas… aunque no me lo pidas.

Me enseñaste a perder el miedo a equivocarme y a reírme a carcajadas contigo cuando me descubriera en un error. A disfrutar cada juego a tu lado, cada baile, cada momento, cada etapa. A dejarte ser y no querer que seas nadie más. Porque así como eres te amo. Porque así como eres, eres perfecta. Porque no existe ninguna otra forma en que pudiera amarte más ni estar más orgullosa de ti.

Eres la mayor bendición que mi Dios pudo haberme regalado. Un fruto especialísimo, exquisito, que me regaló también tu padre, el mejor padre que pude haber escogido para mis hijos. Y siempre estaré agradecida por tenerte en mi vida. Porque cada segundo contigo tiene tu magia y la intensidad del más grande amor.

Recuerdo exactamente cómo me sentí hace cuatro años cuando te vi por primera vez. Ese día maravilloso en que me hiciste mamá. Porque así de feliz me sigo sintiendo cada mañana al verte despertar. Sigo sintiendo ese no sé qué en mi estómago cuando te veo venir. Sigo sintiendo unas ganas locas de tomarte en mis brazos y besarte… Y quedarme así, apretada entre tus brazos, y no soltarte jamás.

Te amo hija. Mi princesa. Mi muñeca. Mi nena. Mi consentida. Mi compañera de travesuras. Te amo más de lo que nunca imaginé que nadie pudiera llegar a amar.

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