¿Mi super heroína favorita? ¡Mi mamá!

 De niña recuerdo que siempre pedía explicaciones para todo. ¿Por qué hay que comer verduras mamá? ¿Por qué debo aprender a recoger mi cuarto? ¿Por qué debo colaborar con las cosas de la casa? Recuerdo que algunas amigas del colegio contaban que pasaban el fin de semana durmiendo hasta mediodía, mientras que en mi casa con la salida del sol todos debíamos estar de pie. Cuando le preguntaba la razón a mi madre, me decía: “la vida es muy corta, no puedes pasarla durmiendo, tienes que aprovechar el día”.

Recuerdo que mis compañeritos sabían la programación de cada canal de television al detalle, yo si acaso el fin de semana me sentaba a ver alguna serie o una buena película. Recuerdo que todo el mundo tenía el televisor en la cocina, nosotros lo teníamos en la sala. Y cuando llegaba papá del trabajo, todos debíamos sentarnos juntos en la mesa a cenar. Cuando preguntaba a mamá por qué debíamos hacerlo así, ella me respondía que era la única comida que hacíamos juntos, que papá y mamá necesitaban ese espacio para escuchar qué habíamos hecho en el día, cómo nos sentíamos y con qué soñábamos. Muchas veces me sentía atrapada entre tanta disciplina, lo confieso, pero mi madre siempre tenía una respuesta dulce que desvanecía mi amargura: “tranquila hija, es lógico que hoy no lo comprendas, pero te aseguro que cuando crezcas y sobretodo cuando seas madre me comprenderás y me lo agradecerás”.

¡Y cuánta razón tenía mi madre! ¡Cuánto agradezco a mi mamá todo lo que se preocupó por mí y por mis hermanas! Honestamente, hoy que soy la afortunada madre de dos nenés preciosos, no me explico cómo mamá se repartía entre nosotras tres, porque jamás dejó de estar en una reunión del colegio, nunca dejó de revisar una tarea antes de ir a clases, en ninguna oportunidad abrí mi closet sin ver mi uniforme perfectamente planchado o mi ropa favorita para el fin de semana, jamás llegué a la escuela sin algún material que me hubieran pedido, nunca tuve que invertir parte de mi recreo en hacer cola en la cantina porque mamá me mandaba los desayunos más deliciosos del planeta… siempre estaba “bien bañada” como decía mamá cuando revisaba que me hubiera sacado bien el champú aún de señorita, siempre tenía mis uñas limpias y cuidadas, siempre íbamos al médico cuando corespondía, todo el tiempo me inscribía en cuanta clase se me antojaba –música, ballet, jazz, pintura- y siempre me llevaba y me traía a todos lados.

La verdad, mi mamá es mi heroína. Porque yo recuerdo todo lo que hacía por mí, pero este trabajo hay que multiplicarlo por tres, porque somos tres hermanas y a todas nos cuidaba por igual. Y además le quedaba tiempo para hacerme mi comida favorita cuando se me antojaba, trabajar muy duro con papá en todos los negocios que emprendía y estar siempre de punta en blanco.

Mi mamá siempre huele divino… tiene ese olor tan especial, tan de ella, que solo puede robárselo su almohada. Recuerdo que me encantaba acostarme en su cama algún sábado en la tarde y abrazar su almohada… ese olor es maravilloso. Y siempre estaba (y sigue estando) preciosa. Me encantaba verla con esas faldas que dejaban ver sus piernas de concurso, con sus sandalias altísimas sobre las cuales caminaba cuadras y cuadras para buscarme al colegio sin quejarse, sin cansarse y siempre con sus pies luciendo unas preciosas uñas rojas.

Y hoy le pregunto “Mamá… ¿cómo hacías?” y ella solo sonríe. Yo ni me enteraba que en casa había que botar la basura, porque jamás había basura por botar, todo siempre estaba perfecto. Y ahora que soy mamá, debo esperar que llegue mi esposo a casa para poder darme un baño con calma… y ese es casi casi que el único tiempo para mí. ¡Como te admiro mamá! Ahora entiendo que hay que aprender a hacer de todo en la vida, porque en algún momento toca hacerlo… y porque cuando tienes hijos no puedes esperar por nadie. Como bien has dicho siempre: “hasta para mandar, primero hay que saber hacer”.

Hoy comprendo que era más valioso hablar en la cena que ver tv, porque es necesario conocer y redescubrir a cada hijo individualmente y en cada etapa. Ahora sé que es necesario levantarse apenas salga el sol, incluso el fin de semana, para que me pueda quedar espacio hasta para mí… la mayoría de mis amigas me preguntan cómo me da tiempo de hacer ciertas cosas… y eso solo se lo debo a mamá y su fabulosa disciplina. Y aunque siento que no hago ni el diez por ciento de lo que hacía mami, me siento orgullosa cuando mi esposo me dice: “¿en qué momento hiciste esto?” o “gracias por cuidar tan bien a los niños, eres la mejor mamá del mundo”.

 

Y cuando la gente me dice: “qué suerte tuvo tu mamá, ustedes todas le salieron juiciosas, estudiosas, se casaron bien…” yo sonrío y respondo: “suerte no, nosotras somos lo que ella hizo de nosotras”. Y estoy convencida de eso. Mamá con sus maravillosos cuidados, su gran disciplina y su impeccable ejemplo hizo (y sigue haciendo hoy) de nosotras tres lo que somos. Y no somos perfectas,  nadie lo es, y claro que nos hemos equivocado mucho, pero estoy segura de que mamá y papá están muy orgullosos de cada una. Gracias mami, por seguir siendo hoy la mejor madre del mundo, ojalá yo pueda llegar a ser la mitad de buena de lo que fuiste tú… Gracias por ser la abuela maravillosa de todos esos nietos que están tan locos de amor por ti como yo… Ya comprendí cómo es eso de que ser madre es un trabajo que nunca acaba y que jamás cansa. Gracias papá, por escogernos la mejor mamá del mundo, por llenarla de amor y por acompañarla siempre en esa gran tarea de disciplinarnos, por no desautorizarla jamás y por trabajar tan duro para que juntos pudieran darnos el hogar estable que siempre tuvimos. Gracias Dios, por enviarme a ese hogar, no puedo pensar en uno mejor… gracias por darme esa dicha.

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2 pensamientos en “¿Mi super heroína favorita? ¡Mi mamá!

  1. Rosario

    Que bella historia de vida Angie…yo al igual que tu aspiro ser una heroína para mi hijo o por lo menos ser una buena madre para el, haciéndolo un hombre de bien, amoroso, honesto y trabajador…saludos y besitos

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