La difícil tarea de acertar con los regalos para los nenés

Hoy en día, con tanta disponibilidad de juguetes maravillosos, a veces es complicado acertar con los regalos para los nenés. No es tarea sencilla y, como nos pille con prisas, se nos hará aún más cuesta arriba.
Pensando en esto, poco a poco he ido creando una lista con detalles que me han sido útiles y que espero también puedan ayudaros a regalar la más grande de las sonrisas al nené -y a la mamá– a quien obsequiamos algo:
1.- Revisa con sus padres que el juguete que estemos pensando en regalar no lo tenga aún ni nadie haya comentado que va a dárselo. Nada más frustrante que recibir algo que ya tienes, por mucho que te guste.
2.- Intenta no regalar ropa a menores de 5 años, a menos que hayamos recibido una instrucción precisa de hacerlo o sea algo de su personaje favorito. Los pequeñines se ilusionan muchísimo con juguetes, incluso con los más sencillos… pero eso no siempre les sucede con la vestimenta, sobretodo a los varones.
3.- Si el juguete que vas a obsequiar requiere baterías, revisa que las incluya o compra unas para colocárselas al momento de abrirlo. Los nenés tienen la ansiedad de utilizar sus obsequios desde el mismo instante en el que los reciben, por lo cual es vital asegurarse de que lo pueda disfrutar con los componentes que requiera.
4.- Es muy útil dejarse guiar por la edad recomendada en el juguete a regalar, fijándose que corresponda con la edad del nené que lo va a recibir. Detrás de esas recomendaciones de edades de juego hay estudios que van desde seguridad hasta intereses, y nos pueden ayudar a tener mejores posibilidades de acertar con el obsequio que vamos a hacer.
5.- No olvides envolver el regalo. Un obsequio envuelto refleja el deseo de dar una sorpresa y las ganas de ver la expresión del sorprendido al descubrir lo que le entregas.

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Y así llegaron los legos a casa

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Los legos llegaron a mi vida en el mismo momento que llegó mi marido. Su personalidad creativa, estructurada, ordenada y matemática congenia perfectamente con estos bloquecitos de construcción… tanto, que a veces parece que su brillante cerebro está diseñado con una suerte de legos.

Cuando decidimos tener bebés aparecieron los primeros legos en mi casa. No sabíamos si íbamos a tener un nené o una nena, por lo que llegaron igual los rosa y los azules, los lego city y los lego princess. Los mantuvimos como elementos de decoración mientras nuestros niños comprendían los conceptos de la construcción con sus cubos de duplo. Pero hoy ya tenemos repisas enteras con “ciudades de lego” (como le llama mi princesa) que hemos construido. Mi marido de tanto en tanto cuela algo de Star Wars en los pedidos. La princesa juega tardes enteras con sus muñecas de Lego Friends. Y mi pequeñín juega con los cochecitos de lego.

La verdad cuesta hoy en día encontrar un juguete que enganche a los nenés y que no sea un simple distractor. He descubierto, viendo progresar en el juego a mis hijos, cómo los legos estimulan la imaginación y la capacidad de creación. Su construcción permite desarrollar la concentración, la paciencia y la motricidad fina. Y aprender cómo armarlos a través de sus detallados manuales potencia el razonamiento abstracto y facilita el seguir instrucciones.
Por si fuera poco, la gente de Lego que se mantiene a la vanguardia y no pierde oportunidad de incluir nuevas plataformas de contenidos, tiene una serie en dibujos animados de las Lego Friends que adora mi hija y tiene vídeos musicales en YouTube especiales para el escenario en dónde cantan las “muñequitas de lego”, como las llama mi nena. No me cabe duda que en algún momento harán algo interactivo (como pistas de carrera en tablets) para los coches que ama mi nené.

Y no, este no es un post patrocinado por Lego. Es solo el post que escribe una madre que lejos de lamentarse por no haber descubierto lego en su infancia, se siente dichosa de poder disfrutarlos con sus nenés (y con su marido!). Es el post de una madre que, preocupada por el desarrollo y la creatividad de sus hijos, está en una búsqueda constante de juguetes y actividades manuales, que requieran la implicación activa de los niños pero que no necesariamente estén reñidos con las nuevas tecnologías. Y lego, hoy por hoy, lo satisface todo.

Linterna Mágica

 

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La magia, el bosque y la noche se vuelven poesía a la luz de la linterna de un curioso pequeñín que va afrontando sus temores mientras descubre las maravillas de la naturaleza. Recordamos con él que es verdad que a veces tenemos más miedo por lo que desconocemos que por lo que verdaderamente hay fuera. La luz más brillante ante cualquier situación es ese descubrimiento que lleva al conocimiento. Y quizás no hay mejor época para descubrir que la infancia, porque no tenemos prejuicios que no nos pertenecen ni miedos que nos hayan transferido.

 

Nada más cierto que toda vista depende de cómo, cuándo y por quién es vista. Y así lo demuestra la propuesta de Linterna Mágica. Porque el niño que descubre los animales del bosque, también es descubierto por esa fauna particular… porque el niño que se fascina con los sonidos y los olores de esa escena preciosa, también es parte de ella y transfiere a su entorno su sonido propio y su olor. La ausencia de palabras da paso a que ese niño del cuento podamos ser cualquiera de nosotros… así cada cuál tiene la oportunidad de imprimir a cada página su propio sentir. Y la magia más grande ocurre justamente porque  ese pequeñín, el protagonista del cuento, será alguien distinto cada vez que el libro sea leído por alguien diferente.

Si queréis dar una mirada al libro, podéis visitar el siguiente link:

http://www.boolino.es/es/libros-cuentos/linterna-magica/

La mejor mañana de todas

Esta mañana me levanté veinte minutos antes de que sonara el despertador. Y a diferencia de muchas mañanas, desperté como si hubiese dormido mil horas. ¡Qué descansada amanecí!

Como tenía el tiempo a mi favor, me esmeré en los desayunos para los nenés. A cada uno le hice su favorito. A la nena, además, le corté la fruta en forma de corazón, porque le encantan esos detalles.Como las mochilas estaban listas desde anoche, apenas serví el desayuno en la mesa me fui a despertar a los niños. Y cuando iba a por ellos venían no uno sino los dos. Ambos más sonrientes que espabilados.

Comimos juntos los tres, tranquilos, como pocas mañanas tenemos oportunidad. El pequeño no protestó por tener que ponerse el uniforme del cole. La princesa se vistió solita y más pronto que nunca.

Cuando fui a abrir la puerta de casa, para llevarles al cole, reflexioné sobre todo lo bueno. No sólo lo de esa mañana, sino de mi vida en general. No es una vida de lujos, pero es la vida que me hace lujosamente feliz. Así que, en voz alta y mirando hacia arriba dije: Dios mío, gracias por esta casa calentita en la que dormimos cada noche, gracias por la comida que disfrutamos en nuestra mesa, gracias por darnos trabajo para poder afrontar cada compra, por tener a mis padres sanos y cerca, por unas hermanas increíbles, gracias por darme un marido bueno, inteligente y trabajador… Y, sobretodo, gracias por darme estos dos nenés maravillosos, que son el motor de mi vida, la luz de mis ojos, la razón de mi existencia, la bendición más grande de mi vida.

No había alcanzado a bajar la mirada para abrir la puerta cuando escuché la voz de mi hija que aún no cumple 5, de pie a mi lado, mirando hacia arriba como su mamá: “Y gracias Jesús por darnos la mejor mamita de todo el mundo”. Sobra decir que me saltaron las lágrimas de inmediato. No soy perfecta ni pretendo serlo, pero sí me esfuerzo por ser una buena mamá para ellos, con el difícil balance entre disciplina y consentimiento que eso implica. Y que mi hija considere que hago bastante bien ese trabajo es el mejor reconocimiento que puedo recibir

Esas espontaneidades son las que me hacen abrumadoramente feliz. Lujosamente dichosa. Exageradamente agradecida. Gracias Dios, por la familia que tengo, por las bendiciones que me das y por hacerme saber disfrutarlas.